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“Bailando con nuestros perros”

El fin de semana 5 y 6 de marzo de 2011 asistí al seminario de “Llamadas, fus y posiciones”, organizado por Israel González García de “Compass Dog” y impartido por José Antonio Gómez Palau de Grupo Yaakun en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

En primer lugar decir que siempre que asistes a un seminario nunca sabes como van a ir las cosas pero lo cierto es que casi siempre vale la pena ir a los seminarios y a los cursos ja que siempre aprendes alguna cosa que al final te servirá para trabajar con tu amigo.

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En segundo lugar, bien es cierto que yo me apunte a última hora deprisa y corriendo pero lo cierto es que Israel me puso las cosas muy fáciles desde el principio, me dio todas las facilidades habidas y por haber. De entrada, me quedé muy sorprendida con el trato que me dispenso Israel por teléfono, no sólo pensó en facilitarme las cosas a mi de cara al seminario sino que además tuvo la gentileza de pensar en mi familia y este detalle es de mi sincera gratitud.

En tercer lugar, cabe decir que el Seminario estaba muy bien organizado y planificado, las instalaciones de la Universidad Rey Juan Carlos estuvieron a un nivel de difícil superación, de no haber sido así no podría entenderse la asistencia de setenta personas al Seminario con absoluta eficacia.

Dicho esto, pasemos al seminario propiamente dicho que empezó puntualmente, a pesar de las severas nevadas que cayeron en Madrid y sus alrededores.

El sábado por la mañana se dio el pistoletazo de salida a un seminario dónde José Antonio ya dio signos evidentes de que el acontecimiento no iba a ser una charla de amigos; allí íbamos a despertar; allí íbamos a “ver” a nuestros amigos los perros; allí íbamos a “bailar con perros”; allí íbamos a aprender a leer sus emociones.

Tal vez muchos de nosotros no entendíamos a primera hora del sábado de que estaba hablando José Antonio, o tal vez sí que comprendíamos el contenido total de sus palabras; o quizás navegamos entre la duda del saber, entender y ejecutar; o quizás nos mordíamos las uñas por nuestra ignorancia atrevida, o acaso nos veíamos saltando a la pista sin entender que bailar con perros no es solo una frase hecha que rezuma a mi entender, a alguna cosa más que a diversión.

Con la llegada de la tarde, empezó el baile de perros, todos nos moríamos de ganas de bailar con nuestros perros pero solo serían trece los afortunados, tal y cómo marcaba la organización, el resto deberíamos aprender desde la distancia, desde el respeto al compañero que bailaría con su amigo y desde la humildad de ver y reconocer en nosotros mismos tanto los aciertos como los errores de nuestros colegas.

Allí bailarían Vicente con Rocky, Carlos con Balco, Josema con Vaxo, Carmen con Tassa, Francisco con Beltxa, Panxi con Flash, Dani con Lua, Luis con Luna, Eduardo con Carol, José con su pastor Alemán y perdón por aquellos que tal vez me haya olvidado.

Por supuesto, no cabe olvidar el baile que nos ofreció José Antonio con sus amigos Herna, Franki i Queen, pero lo cierto es que seria con su cachorro Herna, cuando nos abrió los ojos al ver su pro-actividad a tan temprana edad.

Ver, entender y sentir como el guiado se hacia con una precisión exquisita, con leves movimientos redondos, suaves y calmados; entender desde la simplicidad del “escalón” para dar un paso más en el aprendizaje; guiar y jugar como sutiles herramientas de las palabras.

José Antonio arrasó de un plumazo (y digo plumazo, no manotazo) con el castigo y el refuerzo negativo sin ninguna otra pretensión que no fuera la de empezar a “VER” a nuestros amigos como a un igual y no como a un ser inferior a quien castigamos de forma sistemática; nos susurró la partitura de una canción y nos dibujo la coreografía de un baile; nos dio los hechos por verdad; nos mostró el camino del respeto hacia nuestros amigos; nos pintó los ojos de nuestros maestros; nos trazó los contornos de sus sonrisas; nos hizo vibrar de ternura con el cachorro Herna pero sobretodo nos puso el espejo ante nuestros ojos y nos lanzó la silenciosa pregunta de “¿cuántos de vosotros bailáis así con vuestros amigos? No seré yo quien se atreva a dar una respuesta por verdad, eso sí, muchos de nosotros nos fuimos a casa con la lección aprendida pero con los deberes por hacer.

Gracias a todos los que hicisteis posible un fin de semana así.

Silvia & Senta (Pastora Alemana) y los penitentes Enric & Nus (Montaña de los Pirineos)

Compassdog.com