¿Seguro que la culpa la tiene tu perro?

En una reunión en casa, uno de mis amigos puso en el buscador del ordenador la frase: ‘Perros culpables’. A continuación, vimos unos graciosos vídeos sobre las caras que ponen algunos perros cuando sus amos llegan y consiguen un desastre que ellos han hecho.

Mis amigos decían: “Así hace mi perro cuando se orina dentro de la casa” o “Esa es la cara que pone mi perro cuando ha roto un zapato”.

Las graciosas caras de culpa de los canes eran muy convincentes, pero, ¿eran en realidad caras de culpa? Honestamente, ¿pueden nuestros perros sentir remordimiento? ¿Pueden sentirse culpables?

Cuando Taxi (mi Golden Retriever) tenía un año, siempre nos recibía cariñosamente en la puerta; pero cuando llegábamos a casa y no lo hacía, sabíamos que era porque había hecho algo malo. Casi siempre era por lo mismo: sacaba la basura de la cocina y la esparcía en el suelo. Mi esposa se ponía muy furiosa y lo regañaba. En ese momento Taxi ponía su mejor ‘cara de culpable’ y nosotros claro, estábamos convencidos de que sabía que lo que había hecho estaba mal. Pero entonces, ¿por qué volvía a hacerlo? Eso me intrigaba…

Los humanos acostumbramos a tropezar continuamente con la misma piedra, pero los perros no son así, ellos aprenden que algo les perjudica y generalmente no lo vuelven a hacer. Entonces, ¿por qué Taxi no aprendía? ¿En realidad entendía lo que hacía al punto de sentirse culpable?

La única forma de saber realmente qué sucedía, era aprender el lenguaje de Taxi; los humanos tenemos suficiente inteligencia para aprender su forma de comunicarse. Así fue que pude entender cómo pensaba mi amado cachorro. Entonces, descubrí muchas cosas interesantes de mi amoroso perro que a continuación quiero compartir con vosotros; lo que Taxi quiere que vosotros sepáis, es esto:

“Mi nombre es Taxi, soy un perro de un año de edad. Tengo dos Guías maravillosos a los que quiero mucho, por ellos, haría cualquier cosa. La primera vez que me dejaron solo dentro de la casa, yo hice lo que normalmente hace un perro: dormí, ladré a los gatos que pasaban por el tejado, busqué algo de comer cuando me dio hambre, bebí agua, jugué con mi hueso, etc.

Cuando mis guías llegaron, todo iba muy bien hasta que de pronto, se pusieron muy molestos -yo sentí su energía- y entonces ella me dijo muy molesta: “¿Cos tone far? ¡Ho pante che lo far drimos! ¡Le ho far sturanb! ¿Per ati no drimes? ¡Ho far trigudima!” Claro, yo no entendí una palabra, pero sí me daba cuenta que estaba muy molesta por algo. Yo traté de apaciguar un poco los ánimos haciendo lo que hacemos los perros: poniendo nuestras mejores expresiones de calma y sumisión (agachar las orejas, meterme debajo de la mesa, poner ojitos de confusión y miedo). Entonces los ánimos comenzaron a calmarse, y pude sentir cómo la energía negativa de mis guías se iba disipando poco a poco…

Esto me sucedió en varias ocasiones, era muy estresante para mí no poder entender qué los molestaba tanto; hasta que me di cuenta que, cuando pasaba el día solo y durmiendo, ellos no se molestaban conmigo.

Ahora sé que cuando hago lo que normalmente hacen los perros, ellos se molestarán; pero a veces no puedo evitarlo, son mis impulsos cuando estoy solo tanto tiempo en casa, y me aburro. Tengo que ladrar a los gatos o a veces, para que alguien me saque de allí para darme una vuelta, no puedo evitar tomar agua y esparcirla sobre el suelo (en ocasiones como es tanto la espera, hago pipi o caca donde me encuentro ya que no me puedo retener más; me gusta mucho jugar con mi hueso aunque a veces me aburro de él y me pongo a jugar con alguna otra cosita que encuentro..).

Entonces cuando escucho que llegan, me escondo; pero rápidamente me encuentran y me dicen -muy molestos-, esas palabras que no entiendo. Sé que tendré que poner mi mejor cara de sumisión para apaciguarlos, es estresante pero siempre funciona.”

Debo confesarles que después de aprender cómo se comunican los perros, me sentí como un tonto al pensar que el pobre Taxi podía entender lo que le decíamos. Pero en ese entonces, ¿qué podía hacer? ¿Había alguna forma de comunicarse con Taxi en un lenguaje que él pudiera entender?

José Antonio me enseñó que cuando llego a casa y me encuentro con algún destrozo, algún pipi o caca, es importante aprender a ignorarlo.

Cuando depositas todo tu enfado sobre tu perro sin ser él consciente de lo que estás haciendo, provocarás en él una reacción de miedo que se representará a través de su cuerpo en forma de señales que tú interpretarás como “míralo como sabe lo que ha hecho” “se siente culpable y se autocastiga metiéndose debajo de la mesa”. Es imposible que tu perro, quedándose solo, sepa que ha hecho algo mal; ellos no tienen ese sistema de pensamiento, no comparten nuestra cultura ni educación y por supuesto, no interpretan el valor de los objetos sea cual sea su precio. Para ellos simplemente es un trozo de algo, con lo cual, si llegas a tu casa y te encuentras con algún destrozo, te recomiendo que hagas lo siguiente:

  1. Antes de llegar a casa visualiza tu casa perfecta y que tu perro no habrá roto o ensuciado nada.
  2. Antes de abrir la puerta respira tres veces de manera profunda y prepara la mejor de tus sonrisas.
  3. Cuando abras la puerta salúdale sin efusividad y aunque haya algún tipo de destrozo, dile en voz baja: eres un perro fantástico y estoy muy orgulloso de ti por portarte tan bien.
  4. No lo toques ni abraces hasta que lo veas tranquilo.
  5. Después bájate directamente a la calle a darle un buen paseo para desfogarlo.
  6. Cuando subas dale algo con lo que se pueda distraer y mientras recoge y limpia todo lo que pueda haber hecho.
  7. Nunca en esas circunstancias te cabrees con él y si necesitas soltar tu rabia o enfado, hazlo gritando encerrado en el cuarto de baño o golpeando la pared hasta que descanses.
  8. Para la próxima vez que lo dejes solo prepara un fantástico plan que vaya permitiendo su aprendizaje a estar solo.

A tu perro no le puedes hacer culpable de cosas que ni entiende ni entenderá. Sí puedes enseñarle o corregirle un comportamiento en un momento concreto pero siempre en el momento presente para que él lo pueda asociar al contexto.

La culpa y el castigo es un sentimiento humano muy tóxico que tiene connotaciones de presente y futuro; no debemos culpar a un perro por cosas que sucedieron y menos por no responder a culturas humanas, eso debilitara la relación y confianza de él en ti.

Cambia la culpa por la responsabilidad y enseguida te darás cuenta que un perro no puede ser responsable de que cuando tú te vayas, tener toda la casa limpia sin haber roto nada sin haber ladrado o llorado. Te hago una pregunta ¿le harías responsable a tu hijo de dos añitos si lo dejases solo en casa por hacer su caca y pipi fuera de la taza del váter, romperte algún jarrón o rayarte con pinturas algún libro? 

Cuando aprendemos a saber guiar y liderar a nuestro perro, aprendemos lo que se necesita para educarlo bien y que sea un perro feliz. Eso ayuda a cambiar la relación de tensión que existe muchas veces en las familias, por el comportamiento inadecuado de nuestros queridos amigos.

Con el método ECOE Entrenamiento de Contacto Emocional, desarrollado por José Antonio Mézlau; muchos guías de perros han aumentado la calidad de sus vidas con sus amigos y compañeros de cuatro patas.

Tu perro quiere hacerte feliz, tú eres la persona más importante para él, solo que en algunas ocasiones no entiende cómo hacerlo. Con los programas de entrenamiento canino del Grupo Yaakun, podrás aprender a comunicarte, guiar y liderar a tu perro de una forma fácil y divertida, pero aún más, aprenderás a conocerte a ti mismo mejorando tu habilidades como comunicador y entrenador de tu propio perro.

¡Cuéntanos tu historia! ¿Has hecho culpable a tu perro en alguna ocasión? 


grupo-yaakun“José Antonio Mézlau es experto en comportamiento canino y lleva 20 años trabajando y ayudando a conseguir que muchas personas y familias logren mejorar su calidad de vida en compañía de sus perros. Su trabajo como coach le ha permitido transformar Grupo Yaakun en una escuela de Liderazgo y desarrollo Personal consiguiendo despertar en muchos guías y entrenadores caninos su gran corazón y otra forma diferente de entender los perros y la vida”