¿Tienes como objetivo conseguir que tu perro sea perfecto? Pues desde aquí te animamos a que, en lugar de querer conseguir un perro perfecto, intentes conseguir un perro feliz.

El primer paso para llegar a la felicidad de tu mascota es el de tener claro que un perro es un perro, un animal con unas necesidades básicas diarias que necesita cubrir para alcanzar su equilibrio, y que si tratas de humanizarlo, puedes acabar pagándolo caro.

Entra dentro del entendimiento el hecho de que veas a tu perro y sientas que es un miembro más de tu familia, como un pequeño ser humano que sólo con mirarte te entiende incluso mejor que otras personas. Pero nada más lejos de la realidad. Los procesos de pensamiento de los perros son muy diferentes al de los humanos ya que ellos necesitan una rutina, un orden, un líder que los guíe. Seguramente te entienden y empatizan contigo, pero necesitan desarrollarse como animales, aunque estén domesticados.

Los perros nacen en manada y en su estructura genética llevan escritas sus necesidades básicas que, si se las proporcionas, ayudarás a que tu perro sea más feliz. Darles amor y cuidarlos es necesario para el bienestar del animal, pero no es lo único ni lo más importante. Si no hay reglas y no hay límites, sus instintos se van a ver afectados, creando un perro mentalmente débil. Estrés y comportamiento no deseados pueden ser el resultado de la carencia de normas o lo que es lo mismo, perros desequilibrados y frustrados.

Para evitar todo esto, lo más importante es saber reconocer que un perro es un animal y por lo tanto, tratarlo como tal. Además, te aconsejamos que apliques las  tres reglas fundamentales para el buen equilibrio de tu compañero peludo: ejercicio, disciplina y por supuesto, amor. Eso es lo mejor que puedes ofrecerle.

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