Actitud y autoridad son dos palabras que, necesariamente, van ligadas al concepto de liderazgo. Ya os hemos hablado antes sobre la importancia de aprender a ser un buen líder tanto para tu entorno como para tu perro, y es aquí donde recae la capacidad de saber gestionar la posición de autoridad que existe en cualquier organización, ya sea en una empresa, en tu familia o la relación con tu perro.

Tener gente a tu cargo requiere de mucha habilidad, es comprender que tu posición va a ser más favorable si la miras desde un prisma de maestro y no bajo una óptica de jefe autoritario. Ya sabes que un líder es tal porque ayuda a los demás, los influye positivamente, los desafía a superarse y los enseña a crecer. Y sólo así puedes llegar a ser un buen ejemplo que guíe y un buen espejo en el que mirarse.

Pero no sólo de saber utilizar la autoridad vive un líder. La actitud con la que se enfrenta a la vida es casi tan importante como el aire que respira. Hace algún tiempo, la revista Fortune realizó un estudio en el que entrevistaron a un alto número de ejecutivos.

El liderazgo no es sobre ti, es sobre ellos

La conclusión que se sacó de él fue que más de un 90% de los profesionales entrevistados atribuían su éxito más a su actitud que a cualquier otro factor. Esto demuestra que, además de autoridad para saber enfocar el camino, la actitud es una pieza clave en la consecución de los objetivos que quieres alcanzar.

La manera que tienes de pensar y de ver las cosas influye y determina no sólo a tu camino personal sino también al de tu entorno. Mirar la vida desde un prisma positivo te va a ayudar a recibir más cosas positivas, y eso no quiere decir que lo malo te va a esquivar, sino que cuando lleguen tiempos difíciles podrás afrontarlos de una manera totalmente diferente, y eso te ayudará sin duda a sacar lo mejor de lo peor, a aprender de ello y a seguir hacia delante con mucha más fuerza.

 

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En el mundo de los perros pasa algo parecido: ellos necesitan un líder, el jefe de su manada que marque las pautas que hay que seguir para poder formar parte del mismo grupo, un espejo en el que reflejarse. Ellos basan su código de conducta en todo aquello que aprenden de sus guías y de su entorno, así que nada mejor que intentar ser una buena influencia, un líder equilibrado que consiga que su perro sea un ser en armonía.

Queremos terminar recordando una frase de Jack Welch (ex Ceo de General Electric) que dice: “si hay algo por lo que me gustaría ser recordado, es que ayudé a la gente a comprender que el liderazgo es ayudar a otros a tener éxito y crecer”. Repitiéndonos: el liderazgo no es sobre de ti, es sobre de ellos.