Como ya os contamos en artículos anteriores, una de las profesiones del futuro está relacionada con el entrenamiento canino, pero para ser un buen entrenador es fundamental conocer el lenguaje de los perros.

Los perros son muy buenos comunicadores y al igual que hacemos nosotros, transmiten sus estados de ánimo y emociones a través de su cuerpo y de su voz, representada a través de los ladridos. Si queremos empezar a comunicarnos con un perro, tenemos que aprender a observarle y abrir la mente.

¿Y qué podemos entender de su comunicación? Sus gruñidos nos indican mucha información sobre su estado de ánimo ya que pueden expresar miedo o enfado. Los aullidos indican soledad y una forma de convocar a la manada, algo que han adquirido de sus antepasados, los lobos. Los quejidos pueden revelar dolor físico o nerviosismo. Cuando un perro enseña los dientes quiere decir algo así como: “estoy muy enfadado. Por tu bien, más vale que te alejes.” Si levanta la pata significa “dame algo” o bien “no te preocupes, haré lo que digas“.

Los gemidos en un animal adulto denotan miedo, malestar o una forma de demandar algo, normalmente atención. En cuanto a los ladridos, cuando son agudos e irregulares, muestran duda. Pero si el perro está relajado, los ladridos transmiten alegría. Si rasca el suelo con la pata sin llegar a escarbar, también quiere llamar la atención porque demanda algo. El lamido es la forma de expresar un profundo amor y amistad. Si un perro te lame, te reconoce como líder de la manada. Si se tumba boca arriba, muestra confianza y busca juegos y caricias.

Los perros utilizan para comunicarse los canales visuales, táctiles, auditivos y olfativos. Las personas también los usamos, pero nuestra principal vía de comunicación es la verbal, sin embargo a través de este canal el perro recibe menos información. El animal no descifra el significado de las palabras sino de su entonación, ritmo e intensidad en el tono de voz. Al mismo tiempo, el perro obtiene información de la postura corporal, los gestos o la mirada de quien se intenta comunicar con él.

Para que el perro entienda lo que se le pretende transmitir, debe percibir coherencia entre lo que su dueño le dice con palabras y los gestos, las miradas y la entonación que utiliza al hablar. Y a la inversa, si queremos saber lo que el perro nos quiere contar deberemos fijarnos en las señales visuales, auditivas, táctiles y olfativas que nos manda.

La cola del perro es una de las partes de su cuerpo más visibles y con la que mejor transmiten información, incluso a distancias largas. Si está en movimiento indica que está contento y busca conversación, contacto físico y acercamiento. Cuando permanece parada es que no tiene ganas de muchos amigos y está preparado para mostrarse muy enfadado. Si la cola está entre las patas significa sumisión.

Basta con dedicar algo de tiempo a la observación del perro para aprender su forma de comunicar. Cuando se consigue, la relación y la convivencia con el animal es mucho más satisfactoria y se estrechan los lazos de la amistad y, sin duda, conocer su lenguaje hará que te conviertas en un entrenador canino de muy alto nivel.

 

Fuente: http://www.consumer.es/