Cuando tu perro muestra una serie de conductas inadecuadas, tenemos delante una muy buena oportunidad para cuestionar nuestro liderazgo personal. Y en este punto, la pregunta quizás sea: “¿soy un buen líder?”

En Grupo Yaakun conocemos la importancia de ser un verdadero líder en la vida, y sabemos que el mejor liderazgo trabaja mediante las emociones. A través de nuestro curso “El poder de la Comunicación” y de nuestra metodología del E.C.E. (Entrenamiento de Contacto Emocional), creada e impartida por José Antonio Mézlau, director de Grupo Yaakun y del curso, enseñamos a nuestros alumnos a liderarse a sí mismos para así poder influir positivamente en su perro y en su entorno. Y es que un perro no puede evaluar la inteligencia de una persona pero sí puede reconocer a un ser humano estable de otro inestable. Todos llevamos un líder dentro e influimos y lideramos la vida de los demás en algún momento determinado, pero esa capacidad debe ser desarrollada y trabajada, accediendo a nuestro lado sereno y firme.

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, un líder es la “persona a la que un grupo sigue, reconociéndola como su jefe u orientadora”. Pero no todos entendemos lo mismo por liderazgo. Para algunos significa mandar; para otros influir. Otros lo entienden como guiar o, incluso, acompañar. Sin embargo, la palabra clave para definir a un líder es “seguir”.

Ejercer un verdadero liderazgo implica que la gente acepte seguir a ese líder porque cree en él, en sus sueños, en sus palabras y en su visión del mundo pero también en sus capacidades y en su moral. Le sigue porque se identifica con sus ideas, considerándolas buenas para su vida también. Genera fe en los demás porque la manera en cómo conduce su vida trae como consecuencia que otros encuentren ahí una fuente de inspiración para su propia existencia.  El verdadero líder crea seguidores y no personas sumisas. El buen líder convence a la gente; no los vence.

Es fundamental que el líder desarrolle la capacidad de visionar su futuro y de conectar emocionalmente con los demás pero esto no se logra a través de contentarse o entristecerse con las alegrías y penas del prójimo. Se trata de todo un trabajo de autoconocimiento personal, autogestión y control, conciencia social y gestión de las relaciones de manera productiva.

Si pretendes que tu perro y que las personas que te rodean te sigan no puedes ser sólo un jefe. Debes ser un guía, una inspiración, un verdadero líder de dentro hacia fuera. Nadie se hace líder a solas, con su propia genética. El buen líder se desarrolla, formal e informalmente, gracias a su interacción con los demás. No nace. Se hace.