¿Está tu perro bien alimentado? En sus cacas está la respuesta

Pues sí, las cacas de tu perro pueden ser la mejor respuesta ante la duda de si le estás alimentando correctamente. El tamaño de cada deposición así como el color y la frecuencia son claves determinantes que te dan información relevante acerca de la salud de tu perro.

En primer lugar, el tamaño y la frecuencia de sus heces te pueden dar pistas acerca de la calidad de la alimentación que tu compañero canino está ingiriendo. Según Raúl Sancha, miembro del equipo veterinario de Nutro, “el mayor tamaño y frecuencia de las heces indica, por lo general, una menor absorción de nutrientes por parte del perro. Por lo tanto, puede ser señal de una dieta inapropiada”.

En este sentido, este factor está relacionado con la digestibilidad de los alimentos que consume, es decir, la porción del alimento que ha tomado que no aparece en las heces es sinónimo de que el organismo del perro lo ha considerado útil y ha decidido absorberlo y no excretarlo.

Por lo que respecta al color de las cacas, éste tiene que ser siempre de color marrón ya que este color se debe al pigmento que se obtiene por la descomposición natural de los glóbulos rojos envejecidos. Si las heces son blancas o amarillas puede ser un indicador de algún tipo de problema en el hígado, la vesícula o el páncreas.

La calidad de la alimentación que le das a tu perro es fundamental ya que cuanto menor sea la calidad de los alimentos, menor será su digestibilidad, lo que le puede causar serios problemas de salud. Por eso, es importante saber reconocer que los perros y los humanos somos especies completamente diferentes y por tanto, nutricionalmente hablando, lo que es bueno para nosotros no necesariamente sea bueno para ellos. En el caso de los canes, son carnívoros no estrictos, lo que quiere decir que su aparto digestivo está preparado para cubrir sus necesidades nutricionales a partir, sobretodo, de la ingesta de carne.

La clave de una buena alimentación para tu perro está en el equilibrio nutricional: una alimentación que contenga un nivel adecuado de proteína animal junto con una fuente de hidratos de carbono y proteína vegetal, siempre en proporciones correctas que ayuden a mantener la buena salud del perro. Vigilar sus cacas te ayudará a conocer su estado de bienestar.

Fuente: www.srperro.com y  http://www.nutro.es/

Por |mayo 20th, 2015|Aprendizaje, Conductas higiénicas, Perros|0 comentarios

¿Sufre tu perro ansiedad por separación?

Seguro que os resulta familiar un problema de comportamiento bastante frecuente actualmente en muchos perros: la ansiedad por separación. Si volvemos la vista atrás, este trastorno se puede comprender mejor al saber que los antecesores de los perros pasaban alrededor de un 85% del tiempo de su vida a menos de 50 metros de su manada. Si hoy en día esto fuera así, supondría pasar junto a nuestro perro más de 20 horas diarias todos los días de su vida. Pero como eso no es posible, algunos perro desarrollan este problema, entrando en un estado de ansiedad y estrés al quedarse solos o al no tener acceso a su dueño.

Cuando esto ocurre, su comportamiento cambia, pudiendo producirse alguna o todas de las siguientes conductas:

  1. Pérdida del control voluntario de los esfínteres, miccionando y defecando dentro de casa.
  2. Aumento de las conductas destructivas.
  3. Aumento de los ladridos, gemidos y aullidos.

¿Cómo reconocer si tu perro tiene ansiedad por separación? Lo primero de todo, se deben descartar otro tipo de problemas físicos que puedan generar este tipo de comportamiento. Además, es importante saber diferenciar un perro que tiene miedo de quedarse solo del que es destructivo porque aún es joven y del que expresa temor como respuesta a posibles estímulos externos que pueden ocurrir cuando el dueño se ha ido.

Una patrón de comportamiento repetido por la mayoría de perros que sufre ansiedad por separación viene dado antes de que el dueño se marche. En este momento, el perro se siente ansioso, le sigue allá donde va y que se queda triste cuando el dueño sale de casa. Una vez vuelve, el perro expresa una enorme alegría y lo recibe saltando sobre él, ladrándole y estando muy cerca.

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Es importante destacar que el pronóstico de la ansiedad por separación es generalmente bueno ya que, pese a ser una situación molesta, es uno de los problemas de comportamiento que mejor se resuelve. Lo recomendable, como siempre, es prevenir. ¿Cómo hacerlo?

  1. Conseguir que el perro no esté excesivamente apegado a sus dueños, acostumbrándolo a quedarse solo.
  2. Hacer salidas graduales y ejercicios de obediencia.
  3. No decirle nada al perro cuando vayamos a salir de casa, sobre todo si nos ha estado siguiendo durante los momentos previos a la salida y percibimos que está nervioso o triste. En ese caso, no intentar calmarle ni acariciarle es una buena opción ya que si el perro nota que a nosotros no nos preocupa, aprenderá que él tampoco debe preocuparse.
  4. Al regresar a casa, no permitir saludos efusivos, ignorando al perro hasta que veamos que está más relajado, que será cuando podremos saludarle.

Para solucionar la situación, recomendamos consultar con un especialista en modificación de conducta que diagnostique el problema y nos sugiera una serie de pautas a seguir para llegar a la solución. Practicar la obediencia y la relajación del perro de forma correcta es una tarea que hay que tener en cuenta en estas situaciones. El tratamiento suele consistir en modificación de conducta y en algunos casos, tratamiento farmacológico, por eso también es importante consultar con un veterinario y junto con el educador canino, realizar el trabajo de mejora en común.

Además de todo esto y de los ejercicios de obediencia, puede ser de gran ayuda cambiar las rutinas para despistar al perro y conseguir desconcertarlo. También es aconsejable que el animal realice ejercicio físico antes de quedarse solo y utilizar juguetes que dispensan golosinas y comida, diseñados especialmente para los momentos en los que el perro se queda solo. Y como siempre aconsejamos, no castigar al animal por lo que haya podido hacer ya que el castigo sólo es eficaz si se aplica inmediatamente después del hecho que haya podido cometer.

Fotografía de: http://adoptaenaragoninforma.com y http://masmascotas.com

Cómo enseñar a tu perro a hacer sus necesidades fuera de casa

El control de la conducta higiénica cuando tenemos un perro puede convertirse en una tarea complicada para los humanos en el proceso de educar a nuestra mascota. Pero, ¡que no cunda el pánico! Desde Grupo Yaakun te queremos dar algunos trucos que te van a ayudar en el proceso de enseñar a nuestro a amigo a hacer sus necesidades en el lugar que tú hayas decidido: en esta ocasión, fuera de casa.

Lo primero que debes saber es que los perros tienen por costumbre hacer sus necesidades después de una siesta, después de jugar o bien después de comer y beber. Por tanto, vamos a aprovechar ese momento para sacarlo de paseo a la calle. Si tu perro es un cachorro o está ya en edad adulta, no importa. El aprendizaje va a ser el mismo en ambos casos.

¿Cómo podemos ayudarles a que el proceso de aprendizaje para hacer pipi y caca fuera de casa sea más rápido? Coge papel y lápiz y apunta las siguientes pautas:

  1. Sácalo a la calle todas las veces que puedas ya que si aún no hace pis y caca fuera de casa, no podrá aguantarse mucho tiempo. Si le das la oportunidad de que haga sus necesidades en la calle, su proceso de aprendizaje será mucho más rápido.
  1. Una vez haya hecho sus necesidades fuera, no vuelvas inmediatamente a casa. ¿Por qué? Para los perros salir de paseo es un placer y si el paseo termina una vez ha hecho sus necesidades, el perro lo va a relacionar e intentará aguantarse para hacer más largo su paseo y, seguramente, acabará haciendo pis y caca en casa.

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  1. No castigar ni corregir cuando haga sus necesidades donde no debe. Lo mejor es no reprimir esta conducta ya que lo único que te puede traer la riña o el castigo son problemas de estrés y mal comportamiento.  Los perros no saben distinguir entre lo que está bien y lo que está mal, así que si le riñes o le castigas cuando hace pis o caca dentro de casa lo va a interpretar como que no te gusta que haga sus necesidades, así que las hará cuando no estés cerca, lo que dificultará que las haga estando en la calle ya que seguramente tú estarás con él. Lo mejor es decirle “no” de manera suave y llevarlo a un sitio donde pueda estar un tiempo sin moverse.
  1. Es importante que crees una rutina y un horario de paseos y de comidas para que el perro pueda acostumbrarse a ello y así aprender a seguir un ritmo equilibrado en su día a día.
  1. Lleva siempre contigo alguna golosina o comida que le guste mucho para premiarlo, pero no lo hagas hasta que no acabe de hacer pipi o caca ya que si lo haces, puede que le cortes y se quede a medias. Cuando haya finalizado, felicítalo con un “muy bien” o un “bien hecho” y luego dale la recompensa.
  1. Mucha paciencia, mucha calma y sobretodo, ¡una fregona siempre cerca!

Crear el buen hábito de la higiene lleva tiempo y paciencia pero con estas pautas y reforzando la conducta positiva, puedes crear el hábito y restablecer así el equilibrio emocional y la salud de tu perro. Y además, podrás disfrutar más de su compañía.